Nació Rita Montaner
Facenda en Guanabacoa en 1900. Hija de un blanco y una mulata. Después del
nacimiento de Rita, sus padres logran contraer matrimonio a pesar de la oposición
de la familia de Domingo Montaner.
De niña estudió en
el Conservatorio Peyrellade. Durante las clases de piano en el Conservatorio,
Rita deslumbra a maestros y condiscípulos con ejecuciones pianísticas que
evidencian el germen de una técnica calificada luego de inmejorable.
Aunque al terminar
sus estudios de piano todos le auguraban una gran carrera, prefirió el canto, y
ya en 1922 actúa en la inauguración de la radio en Cuba. Fue más que todo una
cantante de teatro lírico, con un amplio diapasón interpretativo que iba desde
“Mamá Inés” estrenada por ella en la zarzuela “Niña Rita” de Lecuona y Grenet
en 1927, que interpreta en 1957 el papel protagónico en las óperas “La Medium”
y “El Teléfono” del italiano Gian Carlo Menotti. Entre uno y otro extremo,
además de su labor como actriz de radio, cine y televisión, “La Unica” como fue
bautizada ya en pleno éxito, era capaz de interpretar delicadas canciones como
Canción Azul y Siboney, ambas de Lecuona y que grabó en 1928 por primera vez, o
cantar un sabroso “El Manisero”.
Rita Montaner gozó
de fama internacional. Realizó actuaciones en diversos países. Fue amiga
inseparable de Ernesto Lecuona, Bola de Nieve. Actuó junto a grandes figuras
como Libertad Lamarque, Pedro Infante, Josephine Baker, Arturo de Córdova.
Cantó con la orquesta de Dámaso Pérez Prado. De ella dijo Eusebio Leal, historiador de La
Habana. “Ella debe haber vivido muy feliz de ser Rita Montaner, La Unica, la
artista que representaba el sentimiento del pueblo cubano con una gracia y
donaire irrepetibles”
En un entreacto de
su actuación de la ópera “La Medium” se quedó sin voz, y con mucho dolor en la
garganta. Se fue al camerino y empapó algodones con yodo y se los introdujo en
la boca. Hizo varios remedios y logró terminar la obra.
Enfermó de cáncer
en la garganta. Estuvo ingresada en el Hospital Oncológico Madame Curí, y allí
murió rodeada de sus familiares y amigos. Por indicaciones suyas su cuerpo fue
maquillado por Ladrón de Guevara.
Aún hoy muchos
cubanos no pueden sustraerse al recuerdo que como paradigma de la interpretación
de nuestras melodías deja la Rita que convoca a todos los negros a tomar café
en ¡Ay Mamá Inés!; la que intencionalmente pone ronca la voz para llamar a la
caserita de “El Manisero”, y la que con el arrullo de las palmas, crea un
verdadero canto de cristal con su “Siboney”.
Fue la más genial
intérprete que hemos tenido (Ernesto Lecuona).
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